LIBERTAD PEDRO VARELA

 

Continúa la situación de prisión de Pedro Varela, a quien parece que, de momento, no le han impedido escribir desde su mazmorra sus famosas cartas y, por lo tanto, continúa nuestro compromiso con su causa. Con la de la libertad de expresión, la de pensamiento, la de la libre expresión de ideas, la de difusión de las mismas. Con la de discrepar, discutir, investigar y cuestionar; con la Libertad, en definitiva, en mayúsculas. Desde la distancia ideológica que alguna vez ya hemos señalado – profunda a veces – pero desde el convencimiento de que nadie puede decidir por nosotros aquello que queremos publicar y pensar, aquello de lo que desconfiamos, y queremos investigar, aquello de lo que queremos tener nuestra propia opinión exigimos pues, nuevamente, la libertad inmediata de Pedro Varela y el archivo de las causas seguidas contra Oscar, Carlos, Ramón y Juan Antonio.

EDITORIAL AL PROGRAMA nº 55

Y precisamente en virtud de este derecho, y el del respeto debido a las víctimas, a su memoria, a su dignidad y a la Justicia que para todos esperamos es por lo que aprovechamos esta fecha - la del aniversario de los criminales atentados del 11 de marzo de 2004 – para exigir también, con la mayoría de las víctimas, la verdad sobre aquel atentado.

Sobre la mayoría de las víctimas, porque una de ellas - Pilar Manjón - tristemente se da por satisfecha con lo que sabe, o dice saber, hasta el momento, con la condena al culpable, en singlar, y con el cierre en falso del sumario más falso de la historia del terrorismo. Es una víctima, y para ella todo nuestro reconocimiento en su condición de tal y todo nuestro respeto para su dolor y para sus intenciones.

Pero si decíamos en ocasiones pasadas que nacer hijo de reyes no le convierte a uno en un buen rey – mucho menos en un buen gobernante, perdón, reinante – si sabemos que haber sido antifranquista no le convierte a uno ni en luchador por la libertad, ni en demócrata ni en nada parecido - han dicho recientemente Moa o Leguina, por ejemplo – difícilmente ser víctima o familiar de víctima, convierte a nadie en buena persona per se, ni dota de sabiduría el luctuoso hecho.

Algunos, por tanto, nos permitimos dudar y cuestionar – otra vez dudar y cuestionar; quizá nos cueste también la cárcel – la verdad oficial, y entender mejor a Gabriel Moris que a Pilar Manjón. Algunos creemos que el duelo correcto termina con la verdad absoluta y que ello requiere investigación, interés y paz para los muertos. ¿No es esa la base, el supuesto fundamento jurídico de la sectaria “Ley de Memoria Histórica”.?

¿No es razonable, ahora que se pretenden abrir tumbas y osarios – de un lado, me refiero - que se quiere dignificar a los muertos de nuestra contienda con una pala y una excavadora, que hay jueces que pretender enjuiciar a Dios como autor material y a Noé como responsable subsidiario del Diluvio Universal, poder, simplemente investigar hasta el final, quienes y por qué nos causaron tanto daño, qué motivaciones políticas había tras ello y quiénes lo permitieron por acción u omisión?

Como víctima “plata” – 25 años de experiencia ya en olvidos, injurias, defecciones, traiciones y mentiras institucionales – comprendo perfectamente que hoy hubiera que volcarse con las víctimas - incluida la víctima no-nata, para la que el abogado De Pablos consiguió su reconocimiento – para no caer en el doble castigo al que las de ETA y otros asesinos marxistas fueron – son – sometidos aún hoy en muchos casos: el del olvido.

Pero como víctima colectiva, es decir como víctima antes, durante y después de serlo también víctima individual y directa, entiendo mucho mejor la lucha y reivindicación - mes a mes, cada día 11, en Alcalá de Henares – de quien exige, todo el tiempo, no sólo el reconocimiento social sino la verdad, la dignidad, la memoria y la justicia.

Pero siguiendo con la memoria histérica, un buen amigo de esta casa y de nuestro programa, me refería el otro día un reportaje de Antena 3 sobre la portada del diario “Ya” del 7 de abril de 1974, hace ya treinta y siete años. En ella se recogían, en ejercicio de intercambio estilo “Regreso al futuro”, los titulares principales de aquella jornada que, no lo creerán, eran los siguientes: “Noticias confusas sobre un posible relevo del Coronel Gadafi”; Después seguía “Mañana entran en vigor los límites de velocidad para automóviles” por cierto, 130 en autopista y 110 en autovías; otros dos artículos se referían a la concienciación ciudadana sobre el ahorro de energía (“si usted puedo pagarla, España no puede”) y a la grave preocupación sobre la crisis: “Problemas en la economía española”; El Padre Loring decía ya entonces: “La riqueza hoy en el mundo está muy mal repartida” y el deporte y eurovisión no distaban mucho de lo que sucederá este fin de semana. Curioso, en aquella ocasión, ganaba Abba con su famosa canción “Waterloo”, cuyas primeras estrofas decían “el libro de historia en el estante, siempre está repitiéndose”.

Y se repite, ya lo creo que se repite. Si el pasado mes de noviembre en la Universidad de Barcelona podíamos leer frases de esta categoría intelectual: “los cristianos son como ratas, apunta bien”, durante las movilizaciones anticlericales que “jóvenes radicales progresistas” – nada de ultras en esta ocasión, aunque no habrá faltado quien los tilde de fascistas - llevaban a cabo, ayer conocíamos que setenta “demócratas” de la misma filiación – pero esta vez además homosexuales- invadían, en esta ocasión, la capilla del campus de Somosaguas de la Complutense de Madrid.

Si no fuera por internet, y por las fechas, hubiera creído que era un nuevo “Deja vue” como el del diario YA, en relación con la habitual persecución obsesiva del catolicismo, por parte de la “progresía”.

No conviene equivocarse; La memoria histórica y todo el proceso de destrucción social de Zapatero y sus huestes son un plan perfectamente concebido, que nos retrotraerá en mucho, a la década de los treinta del siglo pasado. Por eso conviene prepararse y dotarse de los medios necesarios para afrontar el proceso. De todos los medios. Y el intelectual no será el menor de ellos. Es en el intelectual donde nos cubrimos de argumentos. Es fuera de él, donde nos cubrimos de razones. Y las dos nos harán falta.

Así pues, con este joven viejo falangista, Salvador Ceprián, procesaremos hoy a José Antonio, que falta nos hará, para cargarnos de argumentos y de razones. De ambas. Acomódense y escúchennos

Wikio